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domingo, 1 de enero de 2012

teamo

Cuando parecía que todo iba a ser todo oscuro, que no encoraría la felicidad, apareciste tú, dando sentido, dirección y destino a mi vida. Desde el primer  momento que roce tus manos, y tus labios se aproximaron a los míos, tan cerca estábamos, que ni una gota de aire nos traspasaba. Aquella bocanada de aire que soltabas cuando estábamos tan cerca, es la que más me cautivo; el olor de tú colonia en tu cuello, en toda tú ropa, es la que más me enamoraba, y el problema no es que te oliera en ese instante, es que te huelo a cada instante, porque en ese pañuelo,sigue tu olor, y cada vez que te echo de menos, lo agarro con fuerzas cierro los ojos, y te siento tan cerca, tan próximo de mi, como aquella primera vez, y no me arrepiento de haberte tenido tan cerca, que me abrazaras tantas veces, y tan fuerte que había momentos en los que me quedabas sin aire; no me arrepiento de haberme despedido de esa manera como nos despedimos, porque ahora, echo de menos todos esos abrazos que me quedaban sin respiración, esos besos que me devolvían el aliento,porque ahora mismo te dejaría que me dieras tantos abrazos,tantos besos, que ni los podríamos contar con números.Sin duda,ahora, no solo tendría tu olor en mi pañuelo, lo tendría en cada prenda que llevaría puesta, porque no te dejaría separarte de mí ni un segundo, y jamás querría oler el maldito pañuelo,porque significaría que te has ido, que te echaría de menos.

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